Rutas

  • Camino de Viana
  • Camino del Collado
  • Meandros del Tajo
  • Camino de Óvila
  • Camino de Azadrón
  • Ruta Opcional

  • Camino de Viana
  • Inicio: Trillo
    Final: Tetas de Viana
    Distancia: 5,6 kms. (ida)
    Duración: 2,30 horas
    Dificultad: Media-baja

    Para iniciar este bello recorrido deberemos tomar desde el puente la calle Viana, dirección al Motocross, continuando de frente sin dejarla llegaremos a las instalaciones deportivas, nada más pasarlas veremos una señal indicativa de sendero que nos lleva hacia un panel informativo, después de dejar nuestro vehículo en este lugar, nos dispondremos a comenzar la andadura.
    Luego de unos minutos de camino nos encontraremos con unas enormes piedras llamadas Silla del Caballo viéndose desde aquí con toda perfección el Real Balneario de Carlos III, el Cerro de Villavieja, el Complejo Turístico el Colvillo y a la iz-quierda siguiendo con la vista el Tajo, la población de Trillo.
    Continuamos hacia la Entrepeña, se trata de una quebradura originada en la propia roca, nuestra senda pasa a través de ella. Pronto a su paso por La Galinda nos veremos inmersos en un completo sotobosque enriquecido con curiosidades botánicas como el Arce de Montpellier, al tiempo que nos iremos introduciendo progresivamente, en un espléndido bosque mixto de coníferas y caducifolias, que verá más adelante al pasar por Los Cerrillos y continuar por el Llano del Olivar Hueco, modificar su paisaje con la aparición de especies como las Sabinas Albar y Negral. No nos será raro observar las defecaciones y revolcaderos del Jabalí, especie muy abundante en esta zona.La ruta va ascendiendo hasta llevarnos al pie de las Tetas, en ese punto y siguiendo las indicaciones comenzaremos la subida. Al poco rato nos encontraremos, entre los dos promontorios rocosos, es el lugar llamado El Collado y punto de enlace con la SL-2, desde aquí siguiendo la dirección de una flecha que señala “Escalera”, iremos completando la ascensión hasta la cima, que se hace practicable, gracias a una escalera de hierro instalada en uno de sus subideros naturales.
    Por último, ya en la escarpada cumbre (1.144 m.), nos encontraremos con una espaciosa explanada de gran extensión circular, con altas yerbas y bordes con abundante Hierba de Sta.Catalina y Bojes, donde además de deleitarnos con unas impresio-nantes vistas, podremos recrearnos contemplando el vuelo acrobático de numerosas aves que nidifican en sus cortados. Desde esta eminencia se ve al oeste los puertos de Guada-rrama, al este la Sierra de Cuenca y al noroeste el Moncayo y otras altas montañas más lejanas aún, siendo inmenso el terreno que por todas partes se descubre y apreciándose en su lejanía, varios pueblos en todas direcciones, entre ellos Trillo y Viana con toda claridad.

  • Camino del Collado
  • Inicio: Viana de Mondéjar
    Final: Tetas de Viana
    Distancia: 2,7 kms. (ida)
    Duración: 1 hora
    Dificultad: Media-baja

    El acceso a este itinerario se realiza por la ctra. CM-2115 dirección Villanueva de Alcorón; poco después de pasar por el kilómetro 16 nos desviaremos a nuestra derecha por la CM-2053 dirección La Puerta, a un par de kilómetros aproximadamente veremos el desvío a Viana y nada más subir al pueblo y mirar en dirección a Las Tetas, se hará completamente visible el panel informativo que nos indica el comienzo de ruta.
    El sendero transcurre en sus primeros metros con un pequeño descenso,hasta llegar al punto en que veremos a nuestra derecha un colmenar tradicional, con los enjambres alojados en “vasos” o troncos de árboles ahuecados, es aquí donde empezaremos la subida. Ahora el camino se hace más abrupto y empinado adentrándonos en una zona de abundante matorral y monte bajo, hasta dar con una pista forestal que sube desde el pueblo, la cual deberemos tomar a la derecha y nos llevará rodeando la falda de La Teta Izquierda o Redonda hacia El Collado, punto de enlace con la SL- 1, después desde aquí continuaremos hasta la cima siguiendo los mismos pasos de la ruta anterior.

  • Meandros del Tajo
  • Inicio: Trillo
    Final: Ermita de Montealejo
    Distancia: 18,9 kms. (ida)
    Duración: 6,15 horas
    Dificultad: Media-baja

    Saliendo desde el pueblo por la Calle de los Jardines, caminaremos hasta dejar a mano izquierda las últimas casas y el Polideportivo; un poco más adelante veremos el panel informativo que nos indica principio de ruta. Nos encontramos en el Camino del Vivero el cual sin dejarlo, nos llevará hasta la Ermita de Montealejo.
    Esta senda presenta dos opciones, la de a pie o en bicicleta. Para optar por la primera deberemos llegar a la altura del Campo de Fútbol, donde veremos a nuestra izquierda una señal de Atajo que nos indica la dirección a seguir. Este tramo llamado Cuesta de las Parras o Vuelta del Brazo, nos ofrece al llegar al alto, un bonito paisaje preludio de muchos otros que veremos más adelante; a la bajada este sendero viene a parar al Vivero, lugar de enlace con la pista que como segunda opción habrán tomado las bicicletas. En este punto veremos un cartel descriptivo que nos indica la presencia de Tortugas de Agua en las márgenes del río, justo detrás del cartel a pocos metros, podremos asomarnos -con mucho sigilo y en silencio- al río, en donde durante los soleados días de la primavera y el verano podremos observar algunos bellos ejemplares de Tortuga de mejillas coloradas. Seguimos nuestro paseo, el lugar es de una belleza incomparable, nuestra senda discurre por bonitos entornos naturales con denominaciones como La Cueva del Carrabal y Chorro Puerco, es aquí y como a unos 6 kilómetros de andadura donde veremos una gran piedra que sale a modo de puntal rocoso sobrevolando la superficie del agua, allí encontraremos otro cartel que nos informa sobre la posibilidad de que en los meses de primavera podamos ser testigos de uno de los espectáculos más curiosos que la naturaleza del medio acuático nos puede ofrecer, la Freza del Barbo. Seguiremos por esta pista la cual nos irá introdu-ciendo en un maravilloso reducto natural, al tiempo, que nos deleitamos en la contemplación de lo que es un claro y típico ejemplo de ecosistema acuático continental.
    La curiosidad de esta ruta estriba en que discurre bordeando un tramo del río que presenta una abundante formación de meandros, esto hace que cualquier punto de referencia como por ejemplo las Tetas de Viana, unas veces nos parezca tenerlas enfrente y otras a nuestra espalda; esto es debido a la acusada sinuosidad de estas enormes curvas. Mientras tanto en los cerros que nos escoltan durante el camino, podemos observar en sus paredes y roquedos, numerosos abrigos prehistóricos, reutilizados desde antiguo como parideras y lugares de encierre del ganado.Continuaremos nuestro periplo por El Cinglajo, Las Peñas Colorás, atravesando La Mojonera de Azañón con Viana de Mondejar... y es a la altura de la Dehesa de las Cabras, antes de apaciguarse en el Embalse de Entrepeñas, donde el río se va transformando anunciando en su ensanchamiento que nos encontramos en la cola del pantano. El lugar es de una belleza incomparable. La presencia de Aves Acuáticas y la posibilidad de su observación se ha hecho patente a lo largo de todo el recorrido, pero es en este punto y debido a la proximidad del embalse, que nos será más fácil ver un mayor número de especies, entre las que encontraremos muchas curiosidades zoológicas.
    Después de cruzar algunos barranquillos de Viana, y ya en el término de La Puerta, pasaremos por Los Casares y El Rabo de la Sartén para llegar al final del recorrido, la Ermita de Montealejo.

  • Camino de Óvila
  • Inicio: Trillo
    Final: Sotoca del Tajo
    Distancia: 7,6 kms. (ida)
    Duración: 3,30 horas
    Dificultad: Baja

    El sendero comienza en el mismo pueblo de Trillo, en el antiguo Camino de la Barca. En su inicio la senda discurre entre pequeños huertos vecinales y paralela al río Tajo que queda a nuestra derecha. Más adelante, indicado por una señal, veremos a nuestra izquierda un túnel que conduce por debajo de la carretera asfaltada al otro lado. A partir de aquí hay un ligero ascenso de unos 700 m. aproximadamente, que culmina en la puerta del Complejo Turístico del Colvillo donde encontraremos un panel informativo que nos indica la continuidad de la senda. Desde aquí iniciaremos un descenso. Unos metros más adelante volveremos a encontrarnos con el Tajo, el cual iremos bordeando durante un buen trecho del recorrido.
    Es en este tramo donde podemos distinguir dos de los más importantes ecosistemas del río; el acuático con una flora y fauna características, y el de ribera, con sus tres diferenciados estratos vegetales; el arbóreo, el arbustivo y el herbáceo. El arbóreo lo vemos aquí creciendo en una banda próxima al cauce, por lo general expuesta a inundaciones esporádicas. El estrato arbustivo lo forma un sotobosque de matorrales cuyos frutos sirven de alimento a multitud de aves. El herbáceo está formado principalmente por vegetación palustre, soportando avifauna en gran abundancia. A lo largo del río hay gran diversidad de nichos ecológicos, sobre todo en los roquedos calizos de La Palomina, que favorecen la existencia de un conjunto muy rico y variado de especies vegetales y animales. Salimos al camino de Trillo a Carrascosa de Tajo el cual seguimos hacia la derecha, y tras pasar la Fuente del Piojo, llegaremos a la puerta de la finca privada de Ovila, donde veremos un cartel descriptivo sobre las ruinas del Monasterio Cisterciense de Sta. María de Ovila, desde este punto la senda continúa a través de una amplia pradera fluvial, campos de labor, arroyos y terrenos montaraces para finalizar el recorrido en Sotoca del Tajo. Cabe señalar la presencia en otoño, en algunos tramos de este recorrido, de apetitosas Setas de Cardo y algunas otras especies micológicas.

  • Camino de Azadrón
  • Inicio: Morillejo
    Final: Barranco de Azadrón
    Distancia: 5,9 kms. (ida y vuelta)
    Duración: 2,30 horas
    Dificultad: Baja

    Para realizar este bonito recorrido es necesario llegar primero hasta la Plaza Mayor de Morillejo, punto en el que podremos dejar los vehículos y comenzar nuestra andadura a pie.
    Iniciaremos la senda tomando el Camino de Arbeteta con dirección a la Era Alta, hacia los depósitos del agua, para desde allí, cogiendo el antiguo Camino de Armallones-Valtablado, llegar hasta la Carrasca de los Llanillos, punto de referencia para el inicio y retorno del itinerario. Tras cruzar por el lugar denominado Las Hoyas y siguiendo el Camino de Las Acequias cruzaremos el Cha-parral, siendo durante este trayecto que nuestra capacidad de observación se pondrá a prueba con los numerosos rastros y huellas que delatan la abundante y variada fauna que habita en estos parajes (corzos, jabalíes, tejones, conejos...), al tiempo que también irán surgiendo a nuestro paso vestigios de antiguas carboneras situadas en lugares elegidos para la fabricación del carbón de encina.
    Continuaremos atravesando Las Acequias hasta llegar a uno de los puntos más hermosos de la ruta, el Alto del Camarote. Se trata de un enorme farallón rocoso profusamente horadado por multitud de covachas y que tal y como su nombre indica guarda un pronunciado desnivel con respecto al panorama que nos antecede, siendo desde esta atalaya que podremos contemplar un bello paisaje.
    Durante el descenso advertiremos que la ecología del terreno cambia notoriamente gracias a un particular microclima que se manifiesta, sobre todo, en las comunidades vegetales que nos rodean,mientras, en el cielo, probablemente avistemos el acompasado vuelo de los buitres leonados. Al finalizar la bajada se nos presentará ante nuestros ojos el Barranco de Azadrón, una amplia rambla, que nos viene a recordar, lo que fueron hace millones de años las grandes corrientes fluviales que, en aquellos tiempos, cruzaban por toda la comarca. Hoy, tan sólo queda, como último vestigio acuático, un pequeño pero encantador arroyo llamado del Fontarrón, en tiempos dicen “muy cangrejero”.
    Tras pasar al otro lado del riachuelo y encaminarnos unos metros hacia la izquierda podremos observar las ruinas de un antiguo molino harinero de los que utilizaban como fuente de energía el agua, un panel informativo sito en su proximidad nos ayudará a entender mejor el funcionamiento de estos primitivos ingenios hidráulicos. A partir de aquí remontaremos el arroyo por su margen derecha hasta llegar a un pequeño repecho del terreno, punto por el que volveremos a cruzarlo para continuar por su otra margen, al pie del roquedal llamado El Picazón.
    Pasaremos por las ruinas de la Casa del Tío Natalio que, aunque en parte hundida, aún es representativa de lo que era la dura y autosuficiente vida de nuestros antepasados en un medio tan claramente hostil y apartado de la población como éste, la cueva del vino con su jaraiz, el horno para cocer el pan, el hogar, la cuadra, el resto de las dependencias y los huertos colindantes nos vienen a revelar el modo de vida de estas afanosas gentes.
    Unos metros más adelante llegaremos al Praíllo y es en este punto que una señal de dirección nos encaminará nuevamente hacia el antiguo Camino de Armallones-Valtablado iniciando de este modo nuestro regreso. Nada más encaramarnos al alto se nos hará visible a una pequeña era, lugar en el que el Tío Natalio trillaba sus cereales, garbanzos y judías para separarlos de sus vainas. Continuaremos por esta senda y tras pasar por el Pino de la Navaza (hermoso ejemplar de varios brazos aunque algunos cercenados por los rayos que en diferentes ocasiones le han impactado), dejaremos a nuestra izquierda la Cerrada de Los Llanillos y continuando por este paraje llegaremos de nuevo a la Carrasca de Los Llanillos, a dos pasos más Morillejo.

  • Camino de Santiago
  • Este itinerario ha sido planteado para combinar en un solo recorrido las dos rutas. Para ello sería necesario realizar un intercambio de llaves (en el punto de enlace que sería la señal de escalera) entre dos grupos de amigos que partan de Trillo y Viana, habiendo dejado previamente los vehículos estacionados en estas poblaciones.
    Como curiosidad zoológica destacar el paso, entre los meses de octubre y noviembre, de miles de Grullas Comunes en su típica alineación en forma de V que emigran hacia España y el Norte de Africa. La ruta que siguen es una ancha banda de unos cientos de kilómetros que atraviesa Europa, alcanzando España por el Pirineo Occidental. En el mes de marzo utilizan el mismo camino para regresar a sus zonas de cría en el Norte de Europa y Rusia. Es un impresionante espectáculo para todos aquellos amantes de los pájaros y de la naturaleza en general.

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